
Se les llama así en las matemáticas escolares a las identidades algebraicas que, como la diferencia de cuadrados, es conocimiento algebraico "enlatado" en una fórmula y listo para ser usado.
Contrario a una interpretación ingenua del principio pedagógico de evitar el "aprendizaje memorístico", los productos notables deben memorizarse, pues de otra manera de nada sirven.
Por ejemplo, la diferencia de cuadrados (igual a suma por diferencia) se escribe así: x2−y2=(x−y)(x+y). Quien conoce la fórmula puede factorizar de inmediato la expresión (a2−9) pues, al tener la identidad disponible en su memoria, la reconoce al instante y escribe el lado derecho como (a−3)(a+3).
E incluso en expresiones más complejas como 5a3−45a, su factorización es fácil después de sacar el factor 5a: 5a(a2−9)=5a(a−3)(a+3). Si el estudiante puede hacer ese reconocimiento se dice que tiene sentido de la estructura algebraica.
Aparte de la diferencia de cuadrados, otros productos notables muy comunes son:
- Binomio al cuadrado: (a+b)2=a2+2ab+b2
- Regla distributiva: a(b+c+d)=ab+ac+ad
- Trinomio al cuadrado: (a+b+c)2=a2+b2+c2+2ab+2bc+2ca
- Binomio al cubo: (a+b)3=a3+b3+3ab(a+b)
- Trinomio al cuadrado: (a+b+c)2=a2+b2+c2+2(ab+bc+ca)
- Suma de cubos: a3+b3=(a+b)(a2−ab+b2)
- Diferencia de cubos: a3−b3=(a−b)(a2+ab+b2)